12 de noviembre de 2013

SIEMPRE HAY UNA LUZ AL FINAL DEL PASILLO

Hola blog... cuanto tiempo sin entrar en mi casa, no he estado de viaje (bueno un poco) pero ya sabes lo atareado que voy a veces con mis obligaciones auto-impuestas a lo borde, no es por martirizarme, de masoca nada, pero... ya sabes, me gusta fortalecerme y no rendirme, bueno, cosas mías. Voy a lo que he venido...


SIEMPRE HAY UNA LUZ AL FINAL DEL PASILLO... por largo y oscuro que sea

A lo largo de la vida te van pasando cosas, una tras otra, buenas o malas... lo normal es que estén debidamente surtidas como si de una caja de galletas se tratara y que la balanza no se incline demasiado hacia una zona solo buena, o solo mala; es lo deseable. 

La vida es en si misma, la mayor variedad de sorpresas que se le puede presentar a nadie; los dados están siempre en el aire y de una manera u otra, nuestra vida danza al capricho de estos, a veces te libras de catástrofes simplemente por un retraso o un adelanto en una de tus decisiones diarias y habituales. Así es como se aprende (o no) a vivir y nuestra forma de vida (a veces) no depende ni de nosotros.

Conforme vas envejeciendo y acumulando años de vivencias, sufrimientos y alegrías, te encuentras con multitud de personas que tratan de convencerte de lo oscuro que está todo, de lo largo y angustioso que es todo esto, que no hay salida y que allí detrás está el lobo... yo, ahora, con mis sesenta años de costras, cicatrices y bolsillos llenos de besos y copas vacías, pero con sitio para seguir llenándolos de cosas buenas; serenamente reconozco que a pesar de aquella gente que siempre me lo pintaba todo negro, aunque la verdad, yo estaba a lo mío; escuchaba por respeto, por no entrar en tantos líos e incluso compasión...incluso.

Tragando quina de más ¿Y cuando me acusaban (tratando de insultarme) de fantasioso u optimista infantiloide sin fuste y alguna cosa más?

Ah que tiempos tan dichosos los presentes, aquello jamás se repetirá, pero... hay que reconocer que yo tenía un secreto; siempre miraba al frente y veía la maravillosa luz que acuna mi vida, es cierto, jugaba con ventaja, porque yo sabía que tras el tenebroso pasillo del fuerte, estaba la ventana con el mar al fondo y el perfume del salitre que inundaba mi alma dando oxígeno a la vela de la vida, para que ésta siga alumbrando mi corazón mientras tenga mecha para ello. Es lo que hay.

Con todo cariño, para mi querida prima MARISA COSTA NAVARRO

23 de mayo de 2013

Miles de los invisibles lobos que me acosan parecen empezar a huir


Me despierto de nuevo, gimo;  cabeceo, me retuerzo otro poco más… me despierto, gimo otra vez...

Escribo tres palabras, balanceo la cabeza tanto que a veces el cuello no la sujeta y “escucho” claramente un ruido de piedrecillas y arena entre los hombros y la nuca; incluso a veces si hay alguien a mi lado le pregunto ¿lo has oído, escuchaste el ruido de mi cuello?

Tal vez me dice que SI, por no irritarme, que es justo la cosa que nunca hago.

Paso muchas horas luchando entre oscuros vapores y espesas nieblas. Soy incapaz de estar tantas horas seguidas despierto; me asusta este descontrol, y de manera estúpida,  me ofende el estar tanto tiempo durmiendo, no es de inteligentes dormir tanto y tan a deshoras.

Para disgusto mío, el Targin, el Neurontin y los otros 15 más batallones, llevan tiempo atrancados en algún recodo interno, los meandros medicamentosos y de la razón, se multiplican demasiado rápido, demasiadas charcas paradas y nada eficientes. Esta tarde, me he rendido en contra de mi voluntad, aunque la verdad es que el mordisco principal era feroz; he tenido que reforzar la artillería con más tralla, es un bombardeo poco eficaz según veo, apenas alivia y encima le temo; conscientemente y a pesar de los arañazos inmisericordes, he mandado menos tropas de las que corresponden a tal batalla, hay que resistir, cuanto antes baje las defensas, antes seré engullido por las putas drogas.

Llevan dos horas haciendo su trabajo, y funcionan bien, esa es la verdad.

Hace ya un buen rato que los invisibles lobos negros que me acosaban, comenzaron a huir, a su pesar, pero  se van.

Los monstruos del dolor, son fieras sin compasión, aprovechan que son invisibles para atacar a su presa, son capaces de estar comiéndote las costillas ante decenas de personas y la gente que te rodea no las ve.

Mis lobos tienen enormes colmillos amarillentos, afilados en las hogueras que pululan por las puertas de los infiernos, comenzaron a retirarse hacia no se donde, apenas dejan rastro de su huida, pero se van, no hay duda.

Me voy incorporando un poco más, esto significa que tendré paz durante un buen rato, mientras, sigo con mi estúpido juego de cerrar y abrir y abrir y cerrar los ojos. a traición sombras, mil objetos me rodean, mil figuras bailan como moscas tras de mi.

Es todo tan difícil de entender, tan jodido de soportar... habrá que apretar una vez más los dientes, lo que yo no haga por mi, nadie vendrá a hacerlo; menuda gilipollez, aunque sea la verdad, para que engañarme o algo o un suponer...

30 de abril de 2013

Yo también tengo mi Serie Azul gracias a Wix


Seamos serios por un instante, aunque nos cueste...
Cualquier artista (por mediocre que sea) tiene derecho a tener  su “Serie Azul”.
Poder decirlo, escribirlo o garabatearlo en las redes sociales (joder, que sería de nosotros sin redes sociales) es un derecho universal e irrenunciable. Que la ONU se empiece a preparar para lo que se viene encima con esto de la serie azul si no reacciona pronto y bien.

La ONU esta,  tendrá que reconocer antes o después en su famosa e inútil “Carta de los Derechos Humanos un suponer” que ningún pintamonas o retratista de lo que sea, se puede quedar sin su serie azul, hasta ahí podíamos llegar, joder.
Así que abanderando mi cruzada particular, me declaro autor en exclusiva de la “Serie Azul del Cayuela”. Luego no me vengáis con tonterías ni de nada; avisados estáis.

​WEB de WIX.com (es gratis) me sale muy bonito y es relativamente facil, pero sobre todo... es  GRATIS TÍOS.
Entrad, también es gratis (de momento) aunque ya veremos que la cosa está muy mal.

"Cayuela Fotógrafo Arte Digital" SERIE AZUL